Estaremos todos de acuerdo en que las emergencias climática, energética y social son más preocupantes que la sanitaria. Releyendo algunos informes recientes de Naciones Unidas y de la Comunidad Científica, uno puede atisbar las amenazas crecientes que se aproximan en un futuro no muy lejano. El informe de Naciones Unidas “Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services” de IPBES-UN 2019, aporta algunos datos para la reflexión. Por ejemplo, si la temperatura de la tierra asciende un grado más entre 2020 y 2030 (algo que parece ya más que evidente), 1 millón de especies animales y vegetales de las 8 millones que pueblan el planeta estarán en grave peligro de extinción y las condiciones de vida en la tierra para el hombre se complicarán significativamente en buena parte de su superficie.

Pero hay otros datos muy impactantes que vamos conociendo de tiempo en tiempo. Por ejemplo, a pesar del acuerdo de Paris con casi 200 firmantes, a fecha de hoy solo el 5,2% de la generación de energía primaria proviene de fuentes renovables. Los coches eléctricos y enchufables solo representan en la actualidad, el 2,6% del parque automovilístico mundial. En menos de 70 años, hemos pasado de una generación de 10.000 millones de tep a 14.400 millones y casi toda se ha conseguido a través de tecnologías contaminantes de carbón, petróleo o gas (aunque hay que decir que se ha hecho también aquí un gran esfuerzo de optimización). Como resultado de todo esto, hemos pasado de 300 ppm de CO2 en la atmósfera a 410 ppm en dicho periodo. Este círculo vicioso, también por el transporte, provoca que 9 de cada 10 habitantes respiren aire contaminado, lo que genera 5 millones de muertes al año, cifra no tan conocida como los fallecidos por Covid (1.6 millones a fecha de este artículo).

La concentración de CO2 y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera y el aumento de temperatura derivado, está descongelando el permafrost siberiano y los hielos de ambos polos. Esto provoca por un lado la acidificación del mar y por otro que las emisiones de efecto invernadero se incrementen exponencialmente acelerando el calentamiento global por delante de las previsiones más recientes y menos optimistas, por lo que observamos por ejemplo atónitos a la aparición de un mamut bajo esa capa de hielo con nada menos que 10.000 años. Estos efectos combinados provocaron solo el año pasado pérdidas cercanas a los 100.000 millones de USD por causas meteorológicas (huracanes, tifones, sequía, incendios, etc.) pero podrían alcanzar los 270.000 millones si aumentamos ese grado extra.  

El agua del deshielo que penetra en los océanos modifica las corrientes, cambiando el clima e impidiendo que la fauna marina localice sus caladeros naturales, y muchas especies gregarias se despisten y acaben varadas sin explicación. Por ejemplo, las 3.000 crías de león marino que aparecieron sin vida hace dos meses en las playas de Sudáfrica o las 470 ballenas encalladas en el puerto Macquarie de Australia también hace dos meses.

Tenemos además 150 millones de toneladas de plásticos en los océanos que se convierten en micro plásticos, muchos tóxicos, que los peces y mamíferos marinos ingieren por error, y que pasan a nuestra cadena trófica con consecuencias todavía no muy aclaradas por la comunidad científica. Cada año esta cifra se incrementa con otros 20 o 25 millones de toneladas. Como resultado de todo esto, el 75% de la superficie terrestre y el 66% de la marina está seriamente afectada por la acción del hombre (un 40% más que hace solo 50 años).

Claro que también hay algunos datos cuanto menos sorprendentes del incremento de las desigualdades sociales. El primer dato relevante es que hemos pasado en 120 años de 1.100 millones de habitantes a 7.700 millones con dos guerras mundiales de por medio. Es decir, hemos multiplicado por 7 la población mundial. Si nada cambia, en 2.030 seremos 9.000 millones y a final de siglo 15.000 millones. Esto directamente es insostenible. Los recursos de la tierra no dan para soportar una presión de estas características. No me pregunten como solucionarlo.  

Otro dato. Solo 2.157 milmillonarios controlan el equivalente al 60% del PIB mundial. Estarán de acuerdo conmigo que esto tampoco es muy justo. La mitad de la población mundial, es decir 3.350 millones de personas malviven con menos de 5.5 USD al día. Esto son 2.000 USD al año. Traten de sobrevivir con esos recursos. Como consecuencia, 10.000 personas mueren al día por no tener acceso a servicios médicos. Esto son otros 3.6 millones de fallecidos al año a los que tampoco se les presta mucha atención. Además, 262 millones de niños están sin escolarizar y probablemente trabajando en edades en las que tendrían que estar a otras cosas, por lo que el futuro para ellos no es muy prometedor. El cambio climático ha agudizado las desigualdades. Se calculan 250 millones más de pobres en un futuro inmediato, inseguridad alimentaria, dificultad de acceso a fuentes de agua seguras, movimientos migratorios con miles de desplazados, etc.

Cuando a nuestras fronteras llegan 25.000 migrantes en pateras nos llevamos las manos a la cabeza, pero es que hay 5.000 millones que sobreviven con menos de 15 USD al día (1.000-6.000 USD/año).   

Finalmente hablemos de los recursos naturales.  Minerales críticos como el Zirconio, Litio, Paladio, Platino, Rodio, Titanio, Manganeso y Cromo están sobrexplotados y podrían llegar a extinguirse o a provocar grandes tensiones comerciales en menos de 50 años.

Esta es la foto y esta es la realidad por dura que parezca. ¿Qué es lo que nosotros podríamos hacer?  Es evidente que todo tiene que ser repensado, nuestra relación con la naturaleza, con los animales y con otros seres humanos debe de modificarse. La naturaleza siempre ha puesto al hombre en el centro del universo. La biodiversidad es una coraza protectora que en su sorprendente equilibrio permite al hombre proveerse de todo lo necesario para sobrevivir protegiéndole además contra las enfermedades y aportando soluciones naturales a casi todos sus problemas. Si el hombre por su acción depredadora desequilibra a la Naturaleza, se convierte en un patógeno y puede que entonces se reequilibre a su manera…

Llegados a este punto, es necesario dejar de proponer soluciones sobre el papel que luego no se implementan. Es preciso actuar y actuar rápido. La inacción ya no es una opción. Familias, empresas y gobiernos tienen que modificar sus hábitos y acometer actuaciones radicales orientadas a la Sostenibilidad sin pérdida de tiempo.

Nosotros, hemos lanzado un Ecosistema Colaborativo de Acción Rápida para la Sostenibilidad (Qi Arrow). Se han adherido expertos consultores en todas las dimensiones de la Sostenibilidad para proponer actuaciones concretas e inmediatas y a la vez se han firmado acuerdos con empresas de ingeniería y eco-transformadoras para que entren en los proyectos y acometan los cambios a la mayor brevedad. La Plataforma ofrece un Gestor de Sostenibilidad Interino para apoyar al Equipo directivo en esas transformaciones durante el periodo de tiempo necesario. Simultáneamente se ha juntado un equipo de ayudas, subvenciones y capital riesgo para minimizar los costes económicos y se ha incluido una empresa de medios para divulgar las medidas adoptadas. Los consultores son expertos autónomos en sus áreas de actividad que son evaluados por el cliente final de tal forma que acabarán siendo clasificados por reputación al igual que los eco-transformadores (o empresas externas que implementan las soluciones).

Hoy lanzamos estos servicios que podéis encontrar en www.qiarrow.com/ecosystem. Adjunto también un díptico descriptivo de nuestra forma de funcionamiento.  Si os interesa colaborar, escribidnos por favor a través de la página web (consultores, eco-transformadores o clientes). Periódicamente en Qi Arrow iremos informando de la actuaciones acometidas.      

 

 

Juan de Blas Pombo

Qi Arrow CEO